Abril 18, 2008
Oggy y las cucarachas
Una serie animada francesa, de mis favoritas [las cucarachas son geniales], para algunos extremadamente fumada…
Una serie animada francesa, de mis favoritas [las cucarachas son geniales], para algunos extremadamente fumada…
… hasta que te duele la panza y sin embargo no paras de reír, es grata esa sensación en la panza.
Y sí, me gusta reír, mucho, mucho, y sí, me gusta verte reír, mucho, mucho, y sí, hoy reímos mucho, mucho, mucho… ¡mucho!
¿Te había dicho que estoy cansada de caminar en espiral?, caminar y caminar, ¿no?, no te sorprendas, hay tantas cosas que no te digo… ¡mira!, ¡escucha!, ¿lo ves?, a eso me refiero.
No, no me digas nada, sólo camina y en silencio, pero no a mi lado, no te quiero cerca, ya no, camina, camina.
No quiero escucharte, hace ya tanto tiempo que deje de escuchar lo que me decías, y parece que hiciste lo mismo, ¿importa?, ahora ya no… mejor sigue caminando y tonteando…
… a eso me refiero.
¿Dónde estoy?, ¡despierta, despierta!, ¡vamos, abre los ojos! caminamos en espiral estos úlitmos días, ¿o fueron meses?, parece que si… tres para ser exactos.
Dime, ¿hace ya cuanto tiempo que no me percataba si era una ida o un regreso?, no lo sé. Lo que si sé es que este frío silencio me da miedo pero empiezo a disfrutarlo… tenías razón es claro, ahora lo es.
¿A dónde vas? ¿Lejos? ¿Tardarás? ¿Regresarás?, si, si, seguro que sí, ¡pronto!, antes de que el camino se torne espiral, esperaré, ahí esperaré, callada y despierta, como sea trataré de esperar, pero no abuses, que caminar en espiral confunde, ¡si que confunde!
Hablando con las lombrices, en eso se me iba el tiempo o, mejor dicho, era de ese modo que invitaba al tiempo a ir más rápido. ¿De qué hablamos? De muchas cosas, algunas estupideces y otras tantas verdades, pero no quería darme cuenta…
¡Despierta, despierta!, ¡abre los ojos!, esperamos estos últimos días, ¿o fueron meses?, parece que si… tres para ser exactos.
Entonces desperté, estaba oscuro, no podía dinstinguir exactamente de quien se trataba, pero alcancé a ver una silueta, ¿un hombre?, parece que si, se encontraba enterrando una caja, ¿en dónde?, no lo sé, ¿qué contenía?, tampoco lo sé, ¿importa?, creo que no, ¿tiene sentido?, qué se yo…
… escucho un ruido, ¿qué hago?, sssssh, silencio, silencio, no hagas ruido, ya se fue, ¿y la caja?, no lo sé, déjame en paz, esa caja no me importa, ¿a ti?, no me digas que no, te mueres por saber qué contiene, pero sabes una cosa, no te voy a decir, no te puedo decir, ¡no insistas!
¡Espera, no vayas!, ¡Te puede ver!
Un enfoque de investigación europeo ha desarrollado un sistema capaz de transmitir órdenes a una computadora con la mente, y lograr escribir un texto mediante un teclado virtual, por ejemplo, con sólo pensarlo.
Este innovador avance puede asistir a personas con disminuciones en sus capacidades físicas, mejorar notamblemente su calidad de vida e integrarlos en la “Sociedad de la Información”.
Algunos datos…
… de atención por parte de mi asesor, espero que sea la primera y la última vez que pasa, de cierta forma tiene toda la razón en decirme: “¡niña!, ¿y tus avances?, ¿cuándo?”
No trato de justificarme, pero tomar materias de otras áreas es algo complicado, pero interesante.
Es tiempo de enfocarme al 100% en mi proyecto de investigación: Adaptive user interfaces.
Así que…
¡Ayala, va por mi!
El cielo nocturno es un patrimonio que la humanidad ha ido perdiendo. Mis abuelos tuvieron, en su infancia, un cielo oscuro en el cual podian apreciar las estrellas en su esplendor junto la Vía Láctea. En mi infancia el cielo ya no era asi y hoy en dia solo quienes viven en el campo pueden ver el aspecto natural del cielo.
Muchos de los habitantes de las ciudades no conocen el cielo oscuro y la mayoría de los que lo han visto ha sido de manera esporádica, sin llegar a apreciar la estructura de las constelaciones, la Galaxia y los movimientos de los planetas.
El cielo sufre por la contaminación lumínica: la iluminación urbana ilumina el cielo y solo las estrellas mas brillantes son perceptibles al ojo humano. Este es un problema obvio pero a la vez aceptado tácitamente por la mayoría de la comunidad. Otro aspecto de este problema es la dificultad de encontrar sitios con cielos realmente oscuros, propicios para el estudio de la astronomía.
Ha sido apenas en las últimas dos décadas cuando grupos han cobrado conciencia real del problema y han emprendido esfuerzos para buscar por lo menos mitigar el efecto.
“Una interfase humana es la suma de los intercambios comunicativos entre la computadora y el usuario. Es lo que presenta información al usuario y recibe información del usuario”.
Bonsiepe
Como computólogos, visualizamos a la interfaz como aquella que permite la relación de comunicación entre el usuario y la computadora. Para que esta relación de comunicación se establezca debemos considerar tres modelos para el diseño de una interfaz:
Cada uno de estos tiene un modelo mental propio de la interfaz, que contiene los conceptos y expectativas acerca de la misma, desarrollados a través de su experiencia. Además, permiten explicar o predecir comportamientos del sistema y tomar decisiones adecuadas para modificar el mismo.
El usuario tiene su propia visión del sistema, y espera que éste se comporte de una cierta forma. El modelo del usuario se puede conocer a través de pruebas de usabilidad o entrevistas, permitiendo la retroalimentación.
Está constituido por los objetos que manipula el programador. Estos objetos, deben ser transparantes para el usuario al momento de utilizar la interfaz.
Este modelo es la mezcla del modelo del usuario y del modelo del programador. El diseñador se encarga de describir los objetos que utiliza el usuario, su presentación y las técnicas de interacción para su manipulación.
Se determina la metáfora adecuada que encaje con el modelo mental del usuario. Una vez que el diseñador haya definido la metáfora y los objetos de la interfaz, loas apectos visuales podrán establecerse de una manera lógica y fácil.
Bonsiepe, Gui. Diseño de la Interfase, Del objeto a la Interfase: mutaciones del diseño. Ediciones Infinito: Buenos Aires, 1999.