De aquellos viajes el mejor es aquel que fue aderezado con azúcar… lo recuerdo con tanto cariño, dejame decirte que desde entonces a todo le pongo azúcar, dos cucharaditas o tres, dos terrones o una espolvoreada.
No recuerdo si te comenté alguna vez que las tardes grises y frías con azúcar se tornan poco a poco coloridas y cálidas, como cuando se hace el caramelo…
… Espera, aún sigo escuchando la melodía de la lluvia en los tejados y en las copas de los árboles, arrulla, inspira paz, ¿una o dos cucharaditas de azúcar? para mí, dos están bien, gracias. Cierra los ojos y escucha, percibe el aroma, ¿qué te dice?.
Me dice tanto y a la vez tan poco que nuevamente espolvoreo azúcar, puede que sazonando esto logre un mejor sabor, como el del caramelo, dulce pero sin empalagar…
Ingeniero de azúcar
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Las nubes también son de azucar purpúrea, rojiza, rosa, azulosa… cada que piensas en ello y miras por la ventana de tu habitación al caer la tarde.
Saludos Cattleya